domingo, 12 de octubre de 2014

Recuerdo.

Y entre aquellas cuatro paredes donde aún me querías,
que bendita paz, entre gemidos en armonía.
Eran besos entre caricias,
corazones calientes bebiendo cerveza fría.

Y hoy sólo es la condena de un recuerdo,
la hoguera que calentó el perpetuo invierno
convirtiéndolo en un verano placentero.
Hoy sólo son recuerdos, vino añejo,
emborrachando los versos de un poeta,
por miedo a quedarse muerto.

Y hoy aquella cama, sólo es una cama vacía,
aquellas cuatro paredes exhuman melancolía.
En aquel espacio, en donde dos personas,
compartieron por un momento su vida.