domingo, 28 de septiembre de 2014

Entre líneas.

Quiero escribir versos imparables, 
agotar el papel hasta por el límite de sus márgenes.
Quiero convertir mis gritos en tinta, mi tinta en gritos,
y que quede el eco de los susodichos. 

Quiero ser niño recordando ser adulto,
para que mis fracasos no impidan mis triunfos. 
Quiero conocer mil historias, mil cuentos,
ser héroe y villano en todo momento. 

Quiero arrastrar recuerdos, no cadenas,
ser lastre y desastre de quien me condena.
Quiero convertir mis sueños en metas,
ser juez de quien me apresa las ideas. 

El tiempo vuela por encima de los relojes,
aún dividido es libre de hacer cuanto se le antoje.
Yo no entiendo de tiempos abstractos, 
sólo entiendo que mis ojos y mi mente
no conciernen en cuanto al reflejo del espejo se refiere. 

Yo escribo en papeles, me da igual si blancos o verdes,
mis letras siguen mi pulso, vómitos de mis impulsos
Sentimientos profundos a flor de piel,
flores plantadas a golpe de cincel.

Porque hoy soy pez y mañana pájaro,
porque hoy soy alegre y mañana sucumbo al puro llanto,
Porque hoy nada nada y mañana todo vuela,
porque las precuelas dejan secuelas. 

Porque hoy soy imagen y valgo más de mil palabras, 
pero mañana me visto de poema y mi valor se degrada. 
Ni versos ni fotos ni besos, todo son tedios,
Aquí comienza mi guerra aquí planto mi asedio. 

Me cuento por minutos, vigilo el segundero,
mi vida es un sendero directo al cementerio. 
¿Que qué es lo que quiero? 
Tirar las barreras, convertirme en recuerdo.

El alma se desgasta por cada momento que pasa,
aprovecha la experiencia ganada en cada batalla.
Sin agobios ni prisas, yo dejé de ir deprisa
cuando entendí que la vida se vive entre líneas. 

Tengo miedo.

Temo a tus miedos más que a los míos.
¿Cuántas veces fui valiente y me precipité al abismo? 
¿Cuántas veces el camino 
provocó que me olvidara de mí mismo? 

Que valiente es el inconsciente,
el que arremete, el imprudente.
El que no le importa perder los dientes
mientras muerde a la muerte.

Pero...¿Yo?
Yo sólo pienso más que escribo,
escribo más que hablo, 
y hablo lo poco que digo. 

Que esquivé balas, 
colonicé  cimas.
Y las palabras que disparas
son el vértigo de mi vida. 

Que tiré piedras,
escarbé minas.
Y mi único tesoro,
tiempo que compartías.

Temo a tus miedos más que a los míos.
Me falta coraje y me sobra coraza,
Triste artista en rimas y ríos.
¿Quién quiere etiquetas teniendo tus marcas?

Temo a tus miedos más que a los míos.
Tengo remedios mas me falta brío.
Temo que el tiempo me devuelva al principio,
que mi invierno moral, deje de ser frío. 

sábado, 13 de septiembre de 2014

Levantando el vuelo.

Los riñones no aguantan todas nuestras desgracias,
ya podemos buscar otros métodos para sobrellevarlas. 
Todas nuestras caídas fueron necesarias.
¿Cuántas veces nos batimos en armas? 

¿Cuántas veces? ¿Cuántas veces?
¿Cuántas veces dimos lo que se merecen?
¿Cuántas veces le sumamos los intereses? 
¿Cuántos sietes acabaron siendo treces? 

Aguantando lo que toca, con dureza, como las rocas.
Aguantando el desgaste ola tras ola, hora tras hora. 
Extendiendo las alas mientras las atraviesan balas,
dejando el destino a merced del viento, y del mañana. 

Letra tras letra, 
acabo el verso y acabo la botella. 
Musa, pasa otra cerveza,
que comienzo otro pena llamándola poema... 

Las penas ahogan y los recuerdos torturan, 
y el alcohol es una solución, pero no ayuda. 
Acéptalo y resígnate, valiente cobarde,
sólo tienes una vida y estás perdiendo instantes. 

Vamos, vamos, demonios celestiales. 
Tenéis de humano lo mismo que de animales.
Tenéis Reino y enemigos,
¿Esperáis que yo sea vuestro amigo? 

Vuelo, vuelo, soy una bala disparada al infinito, 
no tengo ningún objetivo, sólo trazo mi camino.
Hasta dónde llegue, por lo que a mí respecta, 
soy un ser desmedido y mi camino es mi destino. 

Unos se inyectan drogas y otros palabras,
unos lo que les pide el cuerpo, otros su alma. 
Y así va el mundo, dividido, cruz y cara. 
Jugando la vida en apuestas arriesgadas e innecesarias. 

¿Vivir la noche o descubrir qué te ampara el mañana?
Cambia el Destino dependiendo de lo que hagas. 
Ríndete hoy, o lucha para poder mirarte a la cara.
Que la vida no mata, sólo desgasta, mata perder la esperanza.

Levantar el vuelo no es alzarte en el cielo, 
levantar el vuelo es despegarte del suelo. 
Que todo el mundo tiene sus demonios y sus miedos. 
sus glorias, sus fracasos, y sus propios momentos. 

Levantar el vuelo no es alzarte en el cielo, 
es dejar de intentarlo y empezar a hacerlo. 
Es dejar las excusas y enfrentar lo miedos. 
No hay imposibles, sólo improbables, y ateos. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

He escrito.

He escrito medio millar de poemas,
seis años en verso.
He escrito a amistades, amores,
lugares y momentos.
He escrito a salvo y en peligro,
a gritos y en silencio.

He llorado tinta,
escrito mis sonrisas,
he recitado mi historia,
llena de derrotas y gloria.

Siempre que pude, eché una mano,
a veces ayudando,
y otras, en cambio,
ahogando.

He escrito en cuatro estaciones,
en cuatro lenguas,
y cuando más las necesité,
las palabras estaban a leguas.

He escrito dando rodeos,
y también he sido directo.
He escrito de mil formas
buscando saber el autor de mis textos.