lunes, 5 de enero de 2015

Amor ególatra.

Me encanta ese momento en el que tú me miras y yo te miro
y tú me sonríes y piensas que soy tuyo
pero que a la mínima que me ates, huyo.

Que huyo por amor, no por miedo.
Amor a la libertad, amor a mi ego.
Amor al amor que hoy es presa del tiempo.

Que soy pasto del tiempo,
y no estoy para perderme,
no estoy para perderlo.
Estoy para complacerme,
no para complacer tus adentros.

Para mis adentros mis versos,
para mis versos lo propio y lo ajeno.
Que a diferencia de ti, mi jaula es el mundo,
y no un cúmulo de carne y huesos.

Que yo me quiero,
por encima de lo permitido,
amor propio dicen, amor mío digo.

No vengas a conquistar un castillo
donde sólo hay pradera
y un chico abstraído en sí mismo,
con un espíritu aventurero y huidizo.

Ven queriendo conquistar,
y ya habrás perdido.
Que soy lo que todos.
Lo que todos querrían haber sido,
dueños de su mente y de sí mismos.

Así que si sólo vienes a hacer ruido,
un consejo, mejor déjame tranquilo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario