domingo, 31 de agosto de 2014

Contigo aprendí.

Contigo aprendí que el amor no es bonito, 
es una putada,
una putada de madrugada 
en pensamientos con forma de navaja.


Contigo aprendí que mi imaginación es real,
pero mis emociones mentira.
Que el cielo puede ser un infierno,
pero con exceso de bebida.

Contigo aprendí que dar no es recibir,
que vivir no es igual que existir.
Que la necesidad no viene con el querer,
pero el querer siempre viene con la necesidad.

Contigo aprendí que la sangre brota,
que el cuerpo cicatriza,
que el alma no perdona,
o cree olvidar, haciéndose la tonta.

Contigo aprendí que el dolor siempre llega,
que los miedos nunca lo frenan,
es más, normalmente lo potencian.
Cosas que no explica la ciencia.

Contigo aprendí lo que es el miedo,
el miedo a que me quieran,
el miedo a querer.
El miedo que consiste en perder.

Contigo aprendí que la sinceridad
es un mal necesario.
Que la verdad,
no es algo que todos digan a diario.

Contigo aprendí a pisar la tierra,
a dejarme de vuelos entre las estrellas.
Contigo aprendí que la realidad es una mierda,
una mierda que contigo se hace más amena.

Contigo aprendí que libertad y dolor van unidos,
que no pueden ser separados por un simple capricho.
Contigo aprendí que sufrir nos hace sentir vivos,
que si algo tiene fin, un día tuvo principios.

Contigo aprendí que mis letras eran una persona,
que mis ideas eran unos principios.
Que mis deseos sólo eran caprichos
que el destino no siempre está dispuesto a cumplirlos.

Contigo aprendí lo que es reprimirse,
lo que es no ser por miedo a morirse.
Contigo aprendí que es realmente dudar:
El problema que siempre afecta a un par.

Contigo aprendí a preocuparme por mí mismo,
a arriesgarlo todo, a perder lo jugado.
Lo único que no aprendí contigo fue a quererte,
no sé de dónde aprendí algo tan complicado.

Dedicado a Nerea, porque hay personas que comparten y enseñan sin saber que lo saben, porque hay personas con las que aprendes, a la fuerza o por placer, porque hay personas que, no sencillamente, pero se hacen querer, y mucho. Gracias por todo, Nerea. Dos años bien invertidos, y los que quedan. 

2 comentarios: