Mis suspiros son parte
del lastre del desastre
de la parte de mi pasado
que no quiero que me arrastre.
"Uno más y a dormir"
me digo hoy que no sé qué hacer ya por mí.
Mis versos presentes
a modo de consejos que desobedecí.
Que pudiendo vivir o morir,
decidí sufrir.
A mi modo.
Recuerdo cuerdas que me ataron,
nudos que se me atragantaron.
Recuerdo barrotes que reafirmaron fronteras,
que batí mis alas de miedo para dejar la tierra,
pero no volé,
sólo me imaginé haciéndolo.
Jugué con el tiempo, jugué con el espacio.
Y en mis horas muertas quedaron huecos en blanco.
Grabados de aire en oídos insonorizados.
Desgarros de garganta buscando razones.
No diré que no lloré,
pero sí que no lamenté.
Que fui fuerte cuando lo tuve que ser,
y cuando vi un momento, me derrumbé.
Tuve una posibilidad, me gustó, y la aproveché.
Ahora tengo más, pero me disgustan,
y sólo yo lo puedo entender.
Porque sólo yo conozco mis traspiés.
Y el que quiera entender que entienda,
y el que quiera aceptar que acepte.
Que soy un cúmulo de demonios
que lo único bueno que tienen es ser consecuentes,
y honestos.
Que nadie les va a ganar a malos,
pero la música amansa a las fieras,
y entre versos están bien atados.
Y yo escribo demasiado...
Tengo el amor y la frustración por bandera,
tejidos en tela de poemas.
Y tengo recuerdos que abrigan,
que al recordarlos dejan como si fueran esquelas.
Y eso es lo que queda,
cuando recuerdas,
cuando lo aceptas pero reniegas,
Cuando el tiempo avanza,
y tú, cansado,
corres mirando atrás,
deseando descansar en ese momento pasado,
Que pasado un momento el tiempo te ha adelantado,
y piensas si sacar fuerzas de flaqueza
será suficiente para alcanzarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario