Me han llamado loco, pobre e idiota,
pero aquí me tienen, escribiendo mi historia.
Se han reído cuando me rodeaban desdichas,
Y no sé por qué,
si eran ellos quienes gorroneaban las migas.
Me han dicho que perdí el norte,
pero no hay destino sin camino que me evoque.
He vivido poco, en comparación de lo que he podido,
pero he aprovechado las oportunidades que he querido.
Y donde he caído,
he dejado huella y he seguido.
Donde me han tirado,
he caído, dejado huella y remontado.
Mi vida son experiencias y palabras,
hueso, carne y alma,
roturas, cicatrices y utopías de esperanza.
Me han llamado de todo,
acusado y sentenciado.
He vivido en cárceles de hierro,
de tinta, de carne y de fonemas.
Pero he aceptado mi condición de humano,
y el error no es enemigo,
es maestro de lo mundano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario