Después de ti todo me parece insuficiente.
La gente, los cuerpos, las mentes,
el tiempo, los retos, las ganas,
el ayer, el hoy, el mañana...
Después de ti, me siento lleno, completo.
¿Para qué acomodarme en otro lecho?
Ya no hay techos, vuelo, libre, como el viento.
Siendo honesto, me reservo los derechos.
Mis inquietudes ya tienen ataúdes.
recuerdos que les cubren.
Yo ya no tengo metas,
tengo caminos, y los disfruto.
Después de ti, ha quedado un vacío
que he completado conmigo mismo.
Y eso es extraño,
no sé si supervivencia, o egoísmo.
He soltado amarras, tirado lastres,
y el poco peso que me queda,
lo llevo para que las letras no me arrastren.
Siempre fiel a mi desastre.
Después de ti, no recuerdo nada de antes.
Tengo que leerme para recordarme.
Antes tragaba para llenarme,
ahora escupo por no vaciarme.
Después de ti, tracé un plan para no quebrarme,
para no dejarme, ni olvidarme, ni frenarme.
Después de ti, cogí carrerilla,
y ahora que soy libre,
no sé dónde pararme.
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