No es egocentrismo estar sólo abierto a sí mismo,
sólo es misantropía, altruismo.
Es miedo,
el visto y no visto
del sentimiento perdido,
del susurro, del alarido,
del que quiere y del que ha querido,
del victorioso y del vencido.
Cuanto más bonita es la flor,
antes es arrancada.
Cuanto más bueno está el animal,
más es cazado en abundancia.
Entonces...
¿Por qué debería mostrarme al mundo?
No es de buen gusto ser aniquilado,
ser ignorado, señalado.
En cambio, tampoco lo es estar cerrado,
pero sobrevives,
al fin y al cabo,
es lo que cuento, ¿no?
Vivir varios años
se parece a sobrevivir por muchos tantos.
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