sábado, 6 de diciembre de 2014

Y seré venganza.

Vivo con dolor y lo expulso línea a línea,
el futuro me preocupa y el pasado me atosiga.
Es sencillo, no olvido mi pasado y le juré venganza,
el problema es que las personas que estuvieron
se quedaron en él ancladas.

Puedo simplificarlo,
mi vida es un tablero con piezas diferentes,
y los jugadores del pasado,
ahora son esqueletos vivientes.
Deseo ganarlos, pero ellos ya ganaron.

No hay revanchas cuando se trata del pasado.
Las cicatrices no pueden ser borradas.
La cuerda que me ataba a todo lo que arrastraba
es la misma que me fortaleció piernas, brazos y espalda.

Que quiero vengarme de mi pasado,
pero eso es imposible, ¿para qué negarlo?
Y la misma venganza que convertí en esperanza,
hoy es la sentencia que me condena.

Se puede ser ángel y pensar como un demonio,
pero las malas acciones se quedan en el folio.
Si las escribo, suerte, las mato,
si las callo empieza a salirme el rabo.

No soy un demonio, pero ansío serlo.
Tengo demasiada voluntad y odio a ese dios eterno.
No soy un demonio, pero ansío serlo.
Pues todo el mal que he sufrido, quiero devolverlo.

No soy un demonio, pero ansío serlo,
pero la aureola de mi cabeza controla mi cerebro.
Da igual que tenga rabos y cuernos,
también los tiene el toro y es más noble que el torero.

No soy un demonio, pero ansío serlo,
y es que cada uno es lo que escribe,
y eso me convierte en dudas, amor, odio,
revolución, caos y miedo.

No soy un demonio, pero tampoco un ángel.
soy como el salmón contracorriente;
sabe que morirá, y aún así sigue al frente.
Más vale que sea aunque sea tarde,
y pese a que no quiera, algún día llegaré a vengarme,
pero será con quien clavó el dolor en mis carnes.

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