viernes, 23 de enero de 2015

Faldas y cimas.

La globalización puede con las mentes libres,
pero la individualista cae presa de su propio crimen.
La libertad de romper con las leyes
es la condena de la soledad que la envuelve.

Hacerlo por los demás te convierte en marioneta,
hacerlo por ti es encadenarte a metas.
Yo creo por mí, ese es mi defecto,
ateo de lo ajeno, fe en mi propio credo.

Escribo, disparo, pienso y siento,
y no hay peor cadena que arrastrar un sentimiento.
No hay peor palabra que aquella que no sientas,
no hay peor disparo que aquel que no lamentas.

El conjunto de ideas no hace a un grupo,
pero el de colores hace a una nación.
Y entre pelo castaño y ojos marrones,
soy libre en mi propia prisión.

Una mente siempre es brillante,
aún con muy pocas ideas,
y es que la luz, claro que se expande,
si su ambiente le deja.

Y es que las cuerdas,
en manos del poeta
se vuelven vocales.
Pero poemas que no llegan,
sentimientos que muertos nacen.

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