21 gramos que pesa el alma,
pero es el peso de las condenas lo que nos ancla.
Vete al horizonte, vete a la deriva.
Intégrate en el amalgama de todo cuanto respire,
de todo cuanto inspire,
de todo cuanto exista.
Resuena con las personas,
resuena con el mundo,
resuena con el cosmos,
resuena con lo propio.
Crea tú el grito,
y sé el eco que acompaña.