Bien, quería expresarme,
y lo hice
de dentro a fuera
cogí mis sentimientos
y a través de las palabras les di forma.
¿Sabéis lo que se siente al estar perdido en medio del campo?
¿A que ningún pesado te esté dando el coñazo?
Esa paz es la que busco en mi cabeza,
intento recrear ese escenario con la mayor certeza
Pero siempre está el típico tío
que se dedica a tirar las piedras al río
a mi me daría igual pero claro,
salpica,
y fastidia mi calma, mi alegría.
Luego miras a la cascada y ves a los típicos críos saltando
y piensas,
alguno se acabará matando...
No encontré la calma, y decidí cambiar de sitio,
no sé, uno... un poco mas pacífico.
Pensé y pensé,
y claro, pensar es como andar
y al final me cansé.
Mire a mi alrededor y grité,
Era un desierto, ¡no había nada!
Solo una increíble tranquilidad que te inundaba el alma.
Pero como nada es eterno,
vinieron los codiciosos a construir en "tu" pequeño terreno.
Hicieron una ciudad,
y ya sabéis como es eso,
y si no escuchad a Nach.
Pensé que al ser un desierto,
habría un oasis.
Y me puse con ello,
me dije: esta vez sí.
Pero me fijé que el único agua
estaba explotada.
¿Para quién? Para los de la ciudad.
No me digas más, la paz no se encuentra en la sociedad.
Entonces me detuve,
¿Cómo han conseguido entrar en mi cabeza?
¿No será que igual le estoy dando muchas vueltas?
Pensé, decidí, la solución es quejarme,
igual no consigo mucho pero me basta con desahogarme
y con suerte consigo que la gente decida ayudarme.
Mas tarde me di cuenta de que la sociedad no había entrado en mi mente
la deje entrar,
lo que no sé es en que momento, ni si fue en el pasado o en el presente
pero, yo gobierno en ella, yo soy su presidente,
nadie que no quiera entra de fuera,
así que les eché,
¿Cómo? siendo persistente.
No rindiéndome ante nada ni ante nadie,
no podían herirme físicamente,
solo mentalmente.
Al ganar, al echarles.
disfruté al máximo cada mínimo detalle,
La mayor paz, no se encuentra en tu mundo, ni en tu subconsciente,
no es al pensar en tu mundo,
la mayor paz se consigue al entrar en él,
y una vez dentro, trasladarte a otro sitio,
uno que esté dentro de ti mismo,
y que si alguien quiere perturbártelo,
sabrás quien es,
pues solo alguien de verdad,
sabrá como llegar,
pero sin pedir permiso, no entrará
pues el es tu amigo,
y ante todo y ante nadie, respetará tu mundo.
La clave de la paz, es saber respetarte a ti mismo
a saber convivir contigo,
sin realizar ningún cambio,
ninguna alteración.
Tú resides en tu corazón,
no en el exterior.
Y si quieres ser mejor que tú o que otro,
primero deberás de aceptar,
que el camino para ello, no es destrozar su mundo,
si no levantar el tuyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario