No temas agarrar una espada por su filo,
pues cuando lo hagas,
miedo es lo que tendrá tu enemigo,
al ver que jamás te darás por vencido,
que haces tu camino,
que luchas contra tu destino.
Mi espada es un bolígrafo,
y no me importa mancharme de tinta.
Empecé abajo,
y voy hacia arriba.
Aún no he llegado a ninguna menta,
pero he comenzado varios caminos,
y aunque mis alas aún no vuelan,
mis piernas corren que se las pelan.
Me da igual el suelo,
como si es de tierra,
o de arena,
como si es de fuego.
Mis piernas corren,
todo está en el cerebro.
Y ahora empiezo.
A veces pienso,
a veces reflexiono,
a veces no sé porque,
pero también lloro.
El clima no siempre es soleado,
agradezco las temperaturas bajas y la lluvia,
cosa que no se hace en todos lados.
Sí. lo admito,
soy un ser extraño,
y aunque me falte algo,
soy feliz viviendo a mi lado,
aunque me hagan o me haga daño.
Vivo al todo o al nada,
mi punto medio,
solo lo uso de máscara.
Apunta y dispara,
mi cuerpo no aguanta las balas,
pero convive con el dolor,
pues de mi rencor,
nace la venganza,
y junto a él otra esperanza.
Pero tranquilos,
soy inofensivo,
mi arma rara vez se dispara,
prefiero quedarme las balas,
transformarlas en palabras,
la violencia no conlleva a nada.
Siempre he sido,
sincero y preciso,
así que sé lo que digo.
Si digo que es guapa,
es guapa,
no que me gusta,
así que dejaros de que en que posición del kamasutra.
Si tengo un detalle con una amiga,
por raro que os suene,
es porque ocupa un hueco en mi vida,
no porque me la follaría.
Fijaros,
yo ya he agarrado la espada por el mango,
los cortes de mis manos,
son de las espadas que he ido bloqueando.
Intentaron acomplejarme,
pero no lo lograron,
tengo muchos defecto,
pero no los cambio,
ni los odio,
ellos me hacen ser yo.
Pienso mucho,
así que existo.
Actúo poco,
pero persisto.
No soy perfecto,
lo admito.
No sé cuantos confían en mí,
y desconozco el número de enemigos.
Vivo al lado del castillo.
Labro mi tierra,
sin importarme la riqueza del vecino.
Pero sin permiso,
no me quites lo que es mío.
Estoy harto de ver caídos,
gente que abandonó su camino,
que cayó en malos vicios.
Yo sé que solo soy un crío,
pero me esfuerzo por corregir mis pasos,
por no dejarme guiar por criajos,
sino marcar mi propio ritmo.
Sin prisa,
sin tiempo,
con calma,
y sin lamentos.
Y esta parte va por el amor.
Aún por desgracia, creo en él,
pero mucho ha cambiado desde la primera vez.
Es miedo, no a él,
sino a todo,
quiero ser frío como el hielo.
Pero a quien quiero engañar,
no puedo.
de nada me arrepiento,
y sé que he movido muchas piezas,
que debería haber dejado quietas,
estarme quiero,
lo siento.
Hago lo mejor que puedo.
Desconfío de todos,
hasta de mí mismo.
Cuando crea realmente en alguien,
será por algún motivo,
y espero que ella tengo en mí uno.
La espada que te clavan,
puede ser tuya si la sacas,
si la empuñas.
Para que mentir,
el corte dolerá,
pero la herida cicatrizará.
Si no reaccionas, te desangrarás,
abandonarás, y tu lucha no habrá servido de nada.
No te hagas temer por tu fuerza.
Hazte temer por tu valor,
la confianza
de que siempre hay esperanza.
Gracias a la mente,
el dolor desaparece.
solo quedan las heridas de la vida.
Algún día,
llegará todo lo que dijiste que querías,
y nunca tendrías.
Hasta entonces,
no hagas ningún ataque suicida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario