La sociedad crece y crece,
nadie la detiene.
Pasan los trenes,
no hay quien les frene.
La sociedad construye sin cimientos,
no espera ni un momento,
construyen sobre arena,
y esta se la lleva el viento.
Duerme ocho horas
y come en media.
Trabaja lo que queda,
vive sin demora.
Ya no hay personas,
solo profesionales,
solo quedan barrios ricos
y barrios marginales.
No hay poemas,
solo quejas sociales,
no hay poesía,
solo realidades malamente fingidas,
como la seguridad que nos proporciona la policía.
Gente que gana millones con un balón,
y el finde a meterse rallas, ¿¡Cómo no?!
Así nos va,
gente super inteligente,
que al salir de clase
se parten los dientes.
Usan el cerebro cuando les conviene,
cuando la media afecte a lo que tienen,
o lo usan cuando deben.
Y esto es lo que pasa cuando reviento,
que me puntúan hasta al echar el aliento.
No exagero, no miento,
somos dinero.
Olvidaros de vuestros derechos,
trabajaréis de sol a sol,
solos, sin voz,
sin voto,
de otoño a otoño,
sin hojas y sin tronco,
ganaréis poco
por hacerlo todo.
Sobres blancos con dinero negro.
Negros y blancos trabajando,
ganan en verde,
y se lo dan al banco.
Juguemos con los colores.
Azul cielo,
blanco roto,
aquí los que pensamos somos pocos.
Pero las mentes rojas como el fuego
hacen temblar el suelo,
derriten hielo.
Ideas duras como el hierro.
Ahora con los elementos.
El dinero como el viento,
el agua como el pueblo,
el fuego el gobierno,
y la tierra los medios.
El pueblo apaga al gobierno
si no hay medios de por medio,
pero como haya viento,
ni dios para una ola de tantos metros.
Acelera maldita,
aún quedan algunos con vida.
Ya no tienes tarjeta de bienvenida.
Te importa más Sálvame que la comida.
Ya lo dijo Marx:
El dinero es la base de la sociedad.
Pero la base la construyen las personas.
Aunque ya casi todas están en coma.
Hay un rey,
un ser,
una ley,
un pez que vive sin pies,
y corre más que tu ex...
presidente,
saca los dientes,
mientes, el dinero sigue caliente.
Somos gente de mente,
decente,
no nos saques policías de los cuarteles,
también podemos ser dementes.
Tenlo presente,
y devuelve esos billetes,
que no te pertenecen.
Me muero cuando pienso,
en amor y dinero,
fe y credo.
Que el Papa dejó su puesto.
Él quería mas sexo,
no dinero.
La sociedad se arruina,
no ve más allá de la esquina.
Es dañina,
la niña se viste de puta,
5 años.
El niño tiene 7
y ya se masturba.
9 y se meten un pico,
11 y follan en casa del vecino.
La sociedad decrece y acelera,
queremos ver las estrellas cuando nuestra luz nos ciega.
Queremos amor,
cuando ya ni el Sol nos da su calor.
Queremos rectificar,
cuando el camino,
hace tiempo que llegó a su final.
El ser humano ya no evoluciona,
estudia células y hormonas.
Clasificamos el tiempo,
vivismos por momentos,
parece un juego,
pero el viento
trae lamentos de otro desierto.
Morimos por dentro
cuando vivimos sin ver el cielo.
Cuando corras del colegio a casa,
túmbate en una campa,
que pase el tiempo,
que se relajen tus nervios,
reflexiona,
es tu momento.
Que el tiempo no marque tu vida,
marca tu el tiempo,
que sea él tu comida,
no tú la suya,
y escucha su lamento,
saborea cada mordisco.
Aquí solo está vacío,
el que no se se siente su propio dueño.
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