Hay tantas cosas diferentes
que nunca somos del todo conscientes,
pero, estarán siempre presentes
como la vida y sus vaivenes.
Con una máscara
no puedes engañar a un enmascarado,
es por eso,
que de puertas para dentro,
todo es crimen organizado.
Soy ese tonto
que todo lo sabe.
Esa máscara sin cara,
en donde todo nace.
Hoy día lo importante,
es estar en la cima.
Hacerte el dominado
para dominar.
Hacer creer mentiras,
descuidar la realidad.
Porque nunca nadie estuvo libre de sospecha,
pero confiaron en secreto en su oscuridad.
Y con fe ciega,
acechándose con flechas,
esperaron una oportunidad
para llegar los primeros a la meta.
¿No veis que cada uno tiene su religión?
Dioses, fútbol o Higgs y su bosón.
Aquí nadie se libra,
si no creemos se nos derriba.
Es el ansia de la vida,
comprenderlo todo,
desde el universo,
hasta esa chica,
que entre versos,
halló el significado de una vida.
Y digo yo,
¿De qué sirve el romanticismo,
si nos perdemos en los vicios?
¿De qué sirve amar a alguien,
si no te amas a ti mismo?
Y digo yo,
siendo meros siervos,
haciéndonos los sordos,
mudos y ciegos,
jamás llegaremos
a lo alto de este templo.
Siendo falsos y ocultando,
no seremos más que unas estatuillas de barro.
Y teniendo una única vida,
¿por qué no vivirla
sin usar nuestra propia chispa?
Aquella que se nos dio para sentirla.
Donde aquél día,
como bienvenida,
tan cálida como fría,
nuestra sola presencia,
inundó corazones de alegría,
en un templo,
en el cual,
por un momento,
fue en nosotros
en lo único
en lo que creyeron.
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