Desganado, vacío,
un momento vivido,
por otro caído en el olvido.
Me lo juro a mí mismo,
traicionando lo único que he sido.
Repito "lo siento", lo grito al infinito,
esperando que al menos sirva de alivio.
Chocan el deseo y la razón,
crean un abismo en el corazón.
¿Qué gritar? ¿Qué sé yo?
Alta traición a un espíritu aliado.
Alta traición al futuro no llegado.
Que ni rápido ni despacio.
Mas dará el tiempo o el espacio.
Me dan igual las horas,
los días y los calendarios.
Unos dicen defendido, yo digo atacado.
Mi hogar solo es un cuarto en mi casa,
el mundo.
Mis escritos son cáscara,
sonidos mudos.
que a veces parte, y quiebran el silencio,
a turnos.
Más roto que un descosido,
más parches que un drogadicto.
Si me hundo, descanso en el fondo.
Descanso donde sea sin importarme el cómo.
Si hoy se me rompe el pecho lo digo.
Quizá mañana ya es tarde y vivo en otro edificio.
Quizá mañana vivo muerto,
y hoy solo muero vivo.
Quizás miro a la nada, buscando una respuesta.
quizás solo la miro, porque sabe que pasa por mi cabeza.
Y a veces asimilo, otras solo derribo.
Unas veces me busco, y otras estoy perdido.
¿Pero realmente existe la traición hacia uno mismo?
¿No será solo miedo a que el siguiente paso no tenga sino?
No sé si soy mi aliado, o mi enemigo.
Solo espero la oportunidad para hacerme a mí mismo.
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