Morir en mi morada con mi moral marcada.
La verdad que nunca dije,
la prueba de mi condición humana.
Mi ataúd de carne,
mis huesos mi cárcel.
Preso del tiempo,
presa de los contratiempos.
Peso donde piso, y piso donde creo.
No siempre sé si es suelo firme,
pero siempre soy firme en mis movimientos.
Aprendo de mis penas apenas de conocerlas.
Escribo en hojas de navaja,
mi otoño es jodido.
Disfruto del invierno,
y en primavera temo,
comienza el nuevo ciclo.
¿Pero qué voy a decir?
Si lo que no digo escribo,
y escribo todo cuanto puedo,
puedo todo lo que necesito.
Que yo decido mi suerte, monedas de doble cara,
seréis mi cruz, pero el canto no me asusta.
Yo ya eché los dados,
y conté con los dedos.
Ahora sólo cuento conmigo.
Que le jodan al resto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario