Que el tiempo, que todo lo mata,
no es más que una invención humana.
Mirad a la Luna,
que no entiende de relojes.
Mirad la natura,
que no hay quien la condicione.
Con su caos y su orden,
sin tiempos ni espacios.
Que no hay cristal que juzgue.
Que no hay grano de arena que sentencie.
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