Hay versos que duelen más que las vivencias.
Porque duele más revivir, y reavivar
por tontería e inconsciencia.
Pero aún así los escribo.
Me alejo de todo porque todo me aburre.
Porque veo sin querer más de lo que quiero.
Porque todo tiene su porqué,
y yo el mío no lo entiendo.
Porque si sangro no coagula,
y si no sangro se me atraganta.
Porque si cedo me pierdo,
y si no lo hago me quedo solo.
¿Qué voy a escribir si me quedan cuatro letras decentes?
Si el mundo cree lo que ve y no lo que se oculta.
Si todos necesitan pruebas,
si nadie se fía de su intuición.
¿Qué voy a decir si me quedan cuatro gritos?
si mi afonía es mental,
y sí, me niego a hablar.
Mi tiempo ya no lo malgasto.
Para conocer tienes que entender,
para entender hay que empatizar,
para empatizar hay que saber sentir,
y para sentir, observar y tener paciencia.
En este mundo falta la empatía.
Que la poesía os salve si sabéis apreciarla.
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