Pediría perdón por todo aquello que hice mal,
pero soy por hacerlo.
Me arrepentiría de todo aquello que no hice,
pero soy por no hacerlo.
No siento los puñales dados,
ni los besos quitados.
No siento los besos regalados,
ni los puñales que me clavaron.
Y cada día siento menos,
o lo siento más adentro.
Lo único que sé que siento
son las líneas de mis poemas.
Y son la única muestra visible
de que mi alma aún bombea.
E igual bombea cada vez menos,
o quizá está bombeando de más.
Pero soy.
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