¿Quieres la verdad o lo socialmente aceptado?
¿Ser libre, uno más o sentirte destacado?
¿Quién eres y de dónde te has copiado?
¿Has digerido o tan sólo lo has tragado?
¿A quién juzgas y por qué sentencias descarado?
No se es mejor porque en tu camino arrastres otros pasos.
Que cada mástil sujete su vela,
que a suspiros avanzamos.
¿Cómo es posible que tú quieras
si es tu ego quien te ciega?
No eras Adonis, tan sólo Narciso,
y de pega.
Lo siento Afrodita, tampoco es tu era,
el tiempo pasa y no perdona,
Atenea es quien gobierna.
Gorronea aceptación y perderás lo aceptado.
Somos lo propio, no lo ajeno enajenado.
Y hasta que lo entandamos seguiremos atrapados.
Todos somos esclavos de este libre mercado.
¿Qué te queda de respuesta ante la duda de existencia?
¿Qué te queda en la mente cuando todo entra en quiebra?
¿Qué te queda en las ideas que pelean a conciencia?
¿Qué te queda como vida si la sociedad te reniega?
En los restos de las preguntas hallarás las respuestas.
Eso eres, eso queda, la más pura esencia.
Lo que más amas, cuanto temes,
ya poco importa.
Sólo eres cuanto late en el segundo que ahora pasa.
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