Hay veces que simplemente ocurre, sin avisos,
y así es mi estilo.
No echo en cara las decisiones tomadas,
pero las consecuencias siempre serán aplicadas.
La calma que precede a la tormenta
no deja de ser otra tormenta.
Y así, siempre en paz,
entre rayos, truenos, centellas y silencios,
ningún grito será escuchado, ningún problema llegará a puerto.
Todo ahogado, muerto,
inerte,
por no saber adaptarse,
por no aceptar como paz
la tormenta constante.
La poesía es ese grito a pleno pulmón que todos oyen pero nadie entiende.
jueves, 20 de abril de 2017
Hay veces.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario