Grande no es el mejor, grande,
es aquel que no se vende ante nada ni nadie.
Ni poder, ni fama, ni dinero.
Grande es el que tiene las ideas claras,
el que tiene claros sus deseos,
el que mira a sus miedos a la cara
y los afronta aún sin valor,
aún sin esperanza.
Que sigue adelante,
porque sabe,
que algo le ampara
y en si mismo se basa,
lo poco que este guerrero
tiene de confianza.
Mientras tenga el pulso firme,
todo corte será limpio,
todo disparo, preciso.
No teme caerse,
estará en equilibrio
pese a los desniveles del camino.
Él sabe que luchando la vida no será un suicidio,
por eso camina sin mapas,
si no sabe a donde va,
nunca andará perdido
y siempre llegará a algún lugar.
Se guía por sus sentidos,
se guía por su instinto.
Se adelanta a la derrota pa'vencerla
y si pierde no pasa nada,
le quedan fuerzas pa'la revancha.
Y esa si la gana,
pues es su meta.
Si le quitan su espada
y le cortan,
no le duele.
Sus armas son parte de su alma,
ellas mismas no pueden atravesarla.
El guerrero no teme,
piensa,
tiene paciencia
y analiza.
Mantiene su alma en calma
hasta en la mayor de las palizas.
Y cuando terminan,
aprende de la lección de la vida
pues la sabiduría viene de la experiencia,
no del talento,
así que aprende esto,
y llegarás junto a los primeros.
El guerrero hace amigos hasta en la muerte
y les utiliza,
pero les protege aún a costa de su vida.
Y aprende, no estudia,
la mayor de las victorias solo viene
cuando piensas y luchas por conseguirla.
Su alma tiene cicatrices
y las oculta bajo su armadura,
no por vergüenza,
pero si se la quitaría
el numero de ellas se multiplicaría.
No se deja llevar por la venganza,
él tiene una esperanza,
él lucha por abrir los ojos al mundo
y que vea todo lo que ha destruido,
pues es injusto,
que tengamos que hacernos los mudos
porque nos distraen con el fútbol,
cuando de nuestra mano depende el futuro.
El guerrero se detiene a ver las nubes y ver crecer la hierba,
el tiempo no le preocupa,
pues él lucha,
y las luchas son eternas.
Él ama a la naturaleza
y la naturaleza le arma.
Pero él no pide nada,
no reclama, ni exige alabanzas.
Pues el mata,
pero no personas,
solo ideas.
Es el pacifista de la muerte,
no trae problemas,
solo soluciones.
Él nos anima a luchar por nuestras convicciones,
aún sin razones,
él siempre estará detrás,
protegiendo nuestra espalda de los demás.
Pero no ataca,
solo para los golpes,
pues él está de soporte,
así que no te quejes de sus aportes
y sigue tu norte.
Y si te hieren,
que se note,
no lo ocultes,
mostrarlo,
te hace el doble de fuerte,
primero por tener el dolor y aguantarlo
y segundo por seguir luchando.
El guerrero no es una persona,
no es un dios, ni nada similar.
El guerrero es una idea,
que florece y crece
en cualquier lugar.
El guerrero es la idea por la que luchar
por la que tener esperanzas,
por la que no abandonar.
Mientras escribo esto se me alegra el alma,
son mis neuronas haciendo las ideas palabras.
Solo digo
que si no tienes esperanzas,
tu vida es triste y deberías pegarte un tiro,
pero no seas un cobarde amigo,
porque no es por nada,
pero mientras vivas, tu destino,
no dejará de dar vueltas,
y entra las malas situaciones
y las buenas rachas,
solo tienes que tener la paciencia y el aguante de esperarlas.
Así que si usas tu arma,
que sea para matar malas ideas,
no para volarte la cabeza.
Y que tus manos se rodeen de valentía,
y no de cobardía.
Pues la lucha del guerrero es eterna,
pero constante día a día.
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