Soy un herido de la vida
del dolor saco mi comida
él es mi día a día.
Ayudo a que las personas me traicionen
pero soy experto en todas las relaciones.
Lleno de rencores,
queriendo no sentir emociones.
Siendo de los mejores,
aún cuando me tocan los cojones.
Sé que soy bueno,
no digo que sea el mejor,
aguanto el paso del tiempo,
y cada vez noto que soy peor.
Mi condena es una cadena.
atada siempre a la misma escena,
argumentando mis penas,
sintiendo porque corre sangre por mis venas.
En el cuello tengo cuerdas,
y no recuerdo
a que acuerdo
llegué pasa que el nudo estuviera tan prieto,
dicen que es arrepentimiento,
pero ya lo he dicho,
yo no siento.
Mi mundo está vacío,
hay viento, tierra, cielo,
y algún que otro ser vivo,
pero insignificativo.
Lucho por sentirme vivo,
no seré un genio,
ni ningún elegido.
Solo soy un chico,
que quiere sentir alivio.
He sentido el amor.
He usado la espada en batalla.
He usado mi imaginación,
y la he explotado por diversión,
sé que doy la talla,
aunque no sé donde está mi ralla,
el límite que me marca,
pero caminaré,
y si me llama,
tendré que plantarla cara.
Soy de esos pocos,
que les gustan las noches frías,
el campo, las estrellas,
la compañía de una buena amiga.
En mi caso es Iraia,
amiga donde las haya,
te dedico estos versos,
se quedó corta la otra carta.
Muchas veces miro a los demás y pienso,
¡No me identifico con lo que veo!
Me llamaron tanto rarito,
que acabé por serlo,
pero orgulloso estoy de ello.
Siempre me he quemado las manos
por ayudar a los amigos cuando se están quemando.
Pero nunca he movido un dedo,
cuando en el espejo,
me veía ardiendo.
Aún no sé lo que quiero
y aún así me esfuerzo
por llevar un camino recto
para que los demás
lo vean como un repuesto.
Que yo cargo con ellos
hasta que recuperen su aliento.
Lo pongo todo en duda,
no me fío ni de mi astucia.
Días de penumbra,
en los que el rencor me aúlla.
Lucha por cazar la lógica,
y acabar con mi yo como era hasta ahora.
Muchos creen conocerme,
pero soy como la tierra,
cada capa,
esconde algo mas caliente.
Y ese calor poca gente no lo teme.
Odio tantas cosas que me gustan.
Con una personalidad tan blanda,
que a veces es dura.
Odiando con orgullo,
cada parte de mi ser,
que me hace ser otro pez
que nada en el río.
Este soy yo,
está es mi presentación,
en agradecimiento,
a todo aquél que estuvo en algún momento,
quitándome frenos,
sacándome del agujero.
Tantas risas,
tantos tiempos.
No me arrepiento,
pues gracias a ello,
estoy donde estoy,
no donde quiero sino donde debo,
y contento,
disfrutando del tempo,
del tiempo,
de los logros,
de los fracasos,
desfrutando de todo,
y no poco,
a lo loco.
Porque quien solo vive pensando,
tan solo vive un fracaso.
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