Un minuto puede ser eterno,
como cuatro años de gobierno.
O efímero,
y ser 60 segundo de fuego.
Puede ser la cumbre,
o el derrumbe,
de tu vida.
Puede ser llegada y bienvenida,
o ida y despedida.
Un minuto puede ser una marca en un reloj,
o el momento exacto de un corazón.
Todo depende de la sensación.
Un minuto puede estar lleno de segundos,
o de pensamientos impuros.
Depende de si son recuerdos,
o yugos.
Un minuto puede ser mío,
pero también tuyo.
Puedes recodar el pasado,
o imaginar el futuro.
Pero el presente ya ha dado el paso.
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