Y late un corazón al ritmo de dos.
Cuatro ojos en una dirección.
Dos piezas distintas
encajaron a la perfección.
Dos cerebros unidos
buscando un camino,
un destino al que llegar unidos.
Un atardecer perdido entre montañas.
Un anochecer oculto en sus pestañas.
Agua bendita la de su saliva.
Belleza perfecta la que ella habita.
Voz melodiosa,
boca preciosa.
Un cielo entre sus piernas,
de él hice mi hogar
una noche de Luna llena.
Y en Luna nueva le hago recordar,
el porqué me quedé con ella,
en vez de elegir otro final.
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