Cuando las palabras violentas obedecen al poeta,
es señal de que la revolución se acerca.
¡Llenad las aceras! ¡Que se oigan las quejas!
¡Haced carreras! ¡Qué rueden cabezas!
¡Saltemos unidos! ¡No estamos vencidos!
Estados Unidos, en Vietnam perdidos.
Asquerosos corruptos, no os rendiremos culto.
Antigua jerarquía, burguesía, monarquía,
¡La misma mierda todos los días!
Hay tiempo de fiestas, no de protestas.
Si no cumplís promesas... ¡Desobediencia!
Habláis de democracia, y os llenáis las casas
de lujos gracias al dinero público.
La democracia no es elegir, el poder es del pueblo.
Esto no es un juego, no valen los "pa'luegos"
Paletos, analfabetos sin respeto,
que clavada, menudo terceto se marca el gobierno.
Recortáis en educación, normal, la presidenta de Madrid
se humilla y pierde en inglés contra infantil.
Robáis, privatizáis, y las migas que queden nos las dais.
Estoy harto de tanta mierda, de tanta manifa con cuerda.
Que caiga la Moncloa, la Zarzuela, muertos por viruela,
en forma de un pueblo que ya no les tolera,
Esta verborrea causa gonorrea, ¡joder! que no exijo un cien,
solo un diez. Y me enseñan una tele, y un cinco, y viceversa,
y la mierda que les parió, ¡que a mí eso no me ciega!
Ni el alcohol de un sábado me causa tal ceguera,
no hay nada que tape tanta mierda,
ni todo el dinero que os cubre las cabezas.
Quitaros el traje que se os manchará de sangre,
esta es una nueva época, la de palos y piedras.
Esconderos tras la policía, eso nos da más razón día tras día.
Extended el condón, así con suerte los que os van a joder usarán protección.
Y así no saldréis con el bombo en televisión.
Que se os notan los años y las mentiras pesan,
y con tantos kilos, en el mar os confunden con ballenas.
Es nuestra tierra, nuestra trozo de la Tierra, la Península Ibérica.
Que no construyan en primera línea de playa,
que no quemen más bosques, que no hacen falta más casas.
Que el turismo aumentaría si ellos caerían,
no si los edificios tendrían buenas vistas.
Que aquí quien no abre un libro y cultiva su tesoro,
se pira a la calle a robar cobre para ganar oro.
España, país de pandereta, República Bananera.
El país en el que los gobernantes, no piensan.
El país en el que si elijes como carrera la queja,
la cárcel será tu única meta. Sin grietas.
Estudia corrupción, estudia para ser ladrón,
que es el pueblo quien te paga la manutención.
Palabras violentas, crean conciencia.
La poesía es ese grito a pleno pulmón que todos oyen pero nadie entiende.
lunes, 23 de septiembre de 2013
miércoles, 18 de septiembre de 2013
El alma del Tiempo.
Es el tiempo tan caprichoso
como codicioso el ser humano.
Y es que lo llevamos midiendo tantos años
y aún nos lleva él más observando.
Y es que le dimos un bastón para los segundos
y dos guadañas,
Y es que lo llevamos midiendo tantos años
y aún nos lleva él más observando.
Y es que le dimos un bastón para los segundos
y dos guadañas,
para horas y minutos,
así que tan pronto estoy hoy, como falto mañana.
Por él nací y por él moriré,
pero jamás para él.
Ni morir, ni vivir, ni nacer.
Y es que él puede hacer en mí,
pero yo puedo hacer de él,
y es que él no puede morir,
Pero moriría por vivir.
Sin vida no hay muerte
y él es eterno,
para nuestra suerte.
A través de los años vaga sin nada,
porque nuestros deseos
se reflejan en sueños.
¿Pero él cuándo sueña? Nunca descansa.
Nos odia porque le envidiamos,
nos envidia porque le odiamos.
Es todo tan extraño,
es todo tan humano,
todo tan añorado,
tan deseado...
Por él, un huérfano,
quizá el más buscado,
por su ADN tan codiciado,
y las ganas de controlarlo.
Le hemos metido en jaulas miles de veces,
nunca se ha frenado, ni se le ha atrapado.
Siempre visto con malos ojos, nunca aceptado.
Siempre serás culpable, aunque no siempre lo eres.
Yo mismo te busco y no te encuentro,
pero lejos de relojes, en el firmamento.
En aquellas estrellas, que aún ya muertas,
llega su luz entre tus dedos.
Porque aún acusado de demonio,
de ser juez duro,
eres testigo claro en el testimonio.
Y a quien te acepta,
muerte le das en cuerpo,
y ya lejos de la Tierra,
al llegar a tu vera,
en el suelo,
conviertes su alma en eterno recuerdo.
así que tan pronto estoy hoy, como falto mañana.
Por él nací y por él moriré,
pero jamás para él.
Ni morir, ni vivir, ni nacer.
Y es que él puede hacer en mí,
pero yo puedo hacer de él,
y es que él no puede morir,
Pero moriría por vivir.
Sin vida no hay muerte
y él es eterno,
para nuestra suerte.
A través de los años vaga sin nada,
porque nuestros deseos
se reflejan en sueños.
¿Pero él cuándo sueña? Nunca descansa.
Nos odia porque le envidiamos,
nos envidia porque le odiamos.
Es todo tan extraño,
es todo tan humano,
todo tan añorado,
tan deseado...
Por él, un huérfano,
quizá el más buscado,
por su ADN tan codiciado,
y las ganas de controlarlo.
Le hemos metido en jaulas miles de veces,
nunca se ha frenado, ni se le ha atrapado.
Siempre visto con malos ojos, nunca aceptado.
Siempre serás culpable, aunque no siempre lo eres.
Yo mismo te busco y no te encuentro,
pero lejos de relojes, en el firmamento.
En aquellas estrellas, que aún ya muertas,
llega su luz entre tus dedos.
Porque aún acusado de demonio,
de ser juez duro,
eres testigo claro en el testimonio.
Y a quien te acepta,
muerte le das en cuerpo,
y ya lejos de la Tierra,
al llegar a tu vera,
en el suelo,
conviertes su alma en eterno recuerdo.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Yonki Teknológico.
Hola, bienvenidos al año 2052, os contaré la historia de un tal John,
un yonki tecnológico al que la tecnología atrapó.
Nació en una familia media y sus notas iban entorno a ella.
Empezó jugando con muñecos de trapo de su madre,
soldaditos de plomo de su padre,
pero al cumplir los seis años ya tenía un Iphone 6 en la mano,
ordenador en su cuarto, bajo la tele una Play Station 4
y una tablet con tantas aplicaciones, como deudas tenían con el banco.
Al desaparecer los cables su libertad se amplió,
buscando Wi-fi en cada rincón,
caza-satélites era su mote por obsesión.
Al principio salía unas horas al día,
pues la batería se agotaba enseguida.
Las portátiles fueron el invento de su vida.
Una mente enferma que ansiaba tecnología,
en una mano el mando de la PS4
en la otra dedos ágiles en pantallas de retina,
eran su única compañía en la soledad de su cuarto.
En Twitter, Tuenti, Facebook, él era feliz,
aunque tenía otras redes en las que aún era aprendiz.
Poseía 232 juegos y casi un millón de amigos,
pero por su cumpleaños solo le llamaban su padre, su madre, su tía y su tío.
No había con quien salir un domingo o un día festivo.
En el año 2051 una tormenta solar apagó el mundo.
Tres días sin tecnología fueron los culpables de acabar con su vida.
Pero John no sufrió, al de tres horas de apagón,
su cerebro dijo adiós,
Pues al no recibir su dosis, este se colapsó.
un yonki tecnológico al que la tecnología atrapó.
Nació en una familia media y sus notas iban entorno a ella.
Empezó jugando con muñecos de trapo de su madre,
soldaditos de plomo de su padre,
pero al cumplir los seis años ya tenía un Iphone 6 en la mano,
ordenador en su cuarto, bajo la tele una Play Station 4
y una tablet con tantas aplicaciones, como deudas tenían con el banco.
Al desaparecer los cables su libertad se amplió,
buscando Wi-fi en cada rincón,
caza-satélites era su mote por obsesión.
Al principio salía unas horas al día,
pues la batería se agotaba enseguida.
Las portátiles fueron el invento de su vida.
Una mente enferma que ansiaba tecnología,
en una mano el mando de la PS4
en la otra dedos ágiles en pantallas de retina,
eran su única compañía en la soledad de su cuarto.
En Twitter, Tuenti, Facebook, él era feliz,
aunque tenía otras redes en las que aún era aprendiz.
Poseía 232 juegos y casi un millón de amigos,
pero por su cumpleaños solo le llamaban su padre, su madre, su tía y su tío.
No había con quien salir un domingo o un día festivo.
En el año 2051 una tormenta solar apagó el mundo.
Tres días sin tecnología fueron los culpables de acabar con su vida.
Pero John no sufrió, al de tres horas de apagón,
su cerebro dijo adiós,
Pues al no recibir su dosis, este se colapsó.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Una mirada hacia el interior.
Nunca se me dieron bien los comienzos
es en las historias donde hago mis reinos
y en los finales donde creo el cielo.
Nunca se lo que tengo,
y muy rara vez lo que siento.
Siempre ando pensando entre lamentos,
entra tormentos veraniegos.
Siempre busco esperanza en letras tachadas,
el frío en el verano que todos esperaban.
Buscaba el valor en la cobardía que me ataba
y buscaba la llave de la cárcel que me apresaba.
Siempre he sido libre y cautivo
un turista perdido en mí mismo.
Nativo en los temidos abismos.
Un ser comprometido con la falta de compromiso.
Siempre me he visto como una bala perdida sin objetivo,
como el primer disparo para probar puntería,
con no más compañía que cambiar la rutina
y es que esa visión siempre ha sido mi ruina.
Me he perdido en miradas de todos los colores
pero nunca encontré tentaciones.
Es extraño porque estoy siempre en movimiento,
pero siempre hago lo mismo que si estuviera quieto.
Y Vivo en el tiempo como buenamente puedo,
intento ser viajero de peso ligero,
ir con lo puesto y todo eso,
pero siempre recojo todo lo que encuentro por el suelo
y solo me sirve para hacer más peso.
Porque siempre tengo recursos
pero por miedo al futuro o yo que sé qué
nunca llego y nunca los uso.
Y en cambio siempre me preocupo,
siempre que pienso, siempre que actúo.
Alargo las cosas por miedo a los finales.
Siempre doy la mano y empujo,
pero a mí nunca me ayudo.
Veo crecer muchos frutos,
pero no me atrevo a morder ninguno.
Y a veces pierdo, a veces triunfo,
a veces tan solo me escondo en mi refugio,
tan solo por huir un poco del mundo,
otras tan solo me hago el ciego-sordomudo.
Y si escribo todo esto en un papel
es para recordarme que este soy yo,
que esto existe y no es solo algo que un día dije
y al de nadie sabe cuanto olvidé.
es en las historias donde hago mis reinos
y en los finales donde creo el cielo.
Nunca se lo que tengo,
y muy rara vez lo que siento.
Siempre ando pensando entre lamentos,
entra tormentos veraniegos.
Siempre busco esperanza en letras tachadas,
el frío en el verano que todos esperaban.
Buscaba el valor en la cobardía que me ataba
y buscaba la llave de la cárcel que me apresaba.
Siempre he sido libre y cautivo
un turista perdido en mí mismo.
Nativo en los temidos abismos.
Un ser comprometido con la falta de compromiso.
Siempre me he visto como una bala perdida sin objetivo,
como el primer disparo para probar puntería,
con no más compañía que cambiar la rutina
y es que esa visión siempre ha sido mi ruina.
Me he perdido en miradas de todos los colores
pero nunca encontré tentaciones.
Es extraño porque estoy siempre en movimiento,
pero siempre hago lo mismo que si estuviera quieto.
Y Vivo en el tiempo como buenamente puedo,
intento ser viajero de peso ligero,
ir con lo puesto y todo eso,
pero siempre recojo todo lo que encuentro por el suelo
y solo me sirve para hacer más peso.
Porque siempre tengo recursos
pero por miedo al futuro o yo que sé qué
nunca llego y nunca los uso.
Y en cambio siempre me preocupo,
siempre que pienso, siempre que actúo.
Alargo las cosas por miedo a los finales.
Siempre doy la mano y empujo,
pero a mí nunca me ayudo.
Veo crecer muchos frutos,
pero no me atrevo a morder ninguno.
Y a veces pierdo, a veces triunfo,
a veces tan solo me escondo en mi refugio,
tan solo por huir un poco del mundo,
otras tan solo me hago el ciego-sordomudo.
Y si escribo todo esto en un papel
es para recordarme que este soy yo,
que esto existe y no es solo algo que un día dije
y al de nadie sabe cuanto olvidé.
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