Si todo fuera más fácil,
no habría niños muriéndose de hambre.
Llorar no sería de cobardes,
y los hombres no serían los únicos valientes.
Si todo fuera más fácil,
viviríamos sin complejos,
lejos de estereotipos,
lejos de modas efímeras.
Si todo fuera más fácil,
donar sangre no dependería de dónde metes tu polla,
ni los países estarían gobernados por idiotas
Si todo fuera más fácil,
tras robarte el derecho a una vivienda digna
no intentarían echarte del suelo que pisas.
Cosas de las que el sistema no avisa.
Si todo fuera más fácil
se pelearía por derechos,
no por nombres y siglas,
que quién mucho promete,
más olvida.
Pero la realidad no es fácil,
es complicada,
la gente sencilla no hace nada,
y la aprovechada avanza en el tablero.
Si todo fuera más fácil,
no sería tan complicado.
Callamos y morimos.
Pero aún no ha llegado el último grito,
gritaremos y volveremos.
Por las gotas que cerán,
por las gotas que cayeron.
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