Recuerdos ligeros, vientos perennes.
En mi mente no arraigan recuerdos de pieles.
Demasiadas caras para una moneda,
demasiadas cruces que tesoros no entierran.
Lápidas y epitafios ateos,
que cuando yo muera me coman los gusanos,
que no quiero ir al cielo.
Formar parte del ciclo eterno.
Mi dios el superhombre,
que llegaré allí hasta donde mi vista llegue,
sin jamás dejar de caminar,
hasta donde mi vista dé.
¿Horizontes? ¿Fronteras?
Vivo de las ciencias, las artes y las letras.
Vivo de números, mares y poemas.
Vivo de todo menos de lo que aprieta.
Recuerdos ligeros, vientos perennes.
Han pasado huracanes y aún quedan árboles en pie
dando sombra y cobijo a mi tinta,
dando fruto para comer.
Recuerdos ligeros, vientos perennes.
Memoria histórica, paso del tiempo.
Aquí se tapan errores con caras bonitas,
Aquí brilla por su ausencia la conciencia crítica.
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