Cuando el egocentrismo y la egolatría llevan la razón,
dejan de existir y se convierten en realismo puro.
A ver cuando se asume de una vez,
que estoy harto de callar para que no habléis.
Que soy realista porque me fijo,
porque analizo.
Porque mis dos hemisferios avanzan a la vez.
Uno con la lógica de que podrá correr,
no volar.
Y otro con la idea de que podrá volar,
negándose a correr.
No es que me crea superior,
yo no me creo
ni nada ni nadie para nada.
Tan sólo me recreo,
constantemente,
de la nada, para todo.
Tengo la obsesión
por comprender,
reventando las fronteras,
para entenderlo como unidad y no como división.
Entenderlo sin fracturar y sin romper,
al natural, que todo es mejor
igual no tan bonito, pero lo prefiero.
No soy de nadie ni de nada ni de ningún lugar,
tan sólo respiro, siento, vivo, razono y pienso.
Que me han comido emociones por nociones equívocas.
que me he equivocado por comer emociones que jamás debí tragar.
Que se han reído de mí por tener armas de fogueo,
pero a quema ropa todo quema, todo duele.
Que al perro sin dientes aún le quedan garras,
y al gato sin vidas curiosidad que matar.
Cuando el egocentrismo y la egolatría llevan la razón,
dejan de existir y se convierten en realismo puro.
Y el realismo se ignora y se difama
porque la realidad es que ésta es una mierda
y con eso no se llega a la fama,
ni a las masas que carecen de la misma,
sin forma, moldeable, en desdicha...
Pero la realidad es la única que nos salva.
Si nada nos salva de la muerte,
que al menos la realidad la retrase,
porque el amor no salva a nadie,
nos salvamos nosotros.
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