No son restos,
son mi historia, mis recuerdos.
Son victorias, son derrotas,
experiencias de las que aprendí,
y aprendo.
No son virtudes ni defectos,
son las reacciones de éstos.
Son el qué y no el porqué.
El porqué va en otro lado.
No son restos, joder.
Son la fuerza con la que llegué,
o con la que me fui,
o con la que resistí.
Son mi historia, pero su reflejo,
son mis recuerdos, vagamente.
Son la incertidumbre del resultado.
Critícalas si te vas a sentir mejor,
que yo seguiré caminando.
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