Las tetas por el cuello,
los principios por el suelo.
Los musculitos hasta el cielo,
y el cerebro hueco.
Y es que son todos niños consentidos,
niñas caprichosas,
lo tienen todo,
pero con menos conciencia que una baldosa.
El dinero de papá, y el bolso de mamá.
La casa del pueblo del abuelo,
la droga de los primos del callejero.
¿Para qué el colegio
si la calles es mi escuela?
¿Para que estudiar,
si me lo paso mejor con esta mierda?
Viven acelerando 30 años,
y mueren atrapados en una prisión de llantos.
Caminan de noche a la luz de las farolas,
buscan en cada rincón un poco de droga.
Ponte guapa que la fiesta empieza.
Quéjate de machismo pero entras gratis la primera.
Camiseta ceñida y músculo por fuera,
y solo di que lo de dentro es lo que importa,
y si hablas más, solo será jerga.
Caminan por la acera,
la cabeza alta, las ideas negras.
Estoy harto de verlos creerse mejores,
hipócritas sin palabras,
continentes sin nada.
Se creen los únicos jueces,
y es que ellos no serán jueces,
pero yo puedo ser verdugo.
Conozco mis miedos, conozco mis yugos,
y gritaré entre susurros,
acércate a los míos,
y acabaré con los tuyos.
Que se han apoderado de vuestra cabeza,
hasta el punto de no saber nada con certeza,
ni por intuición, ni por razón,
sois cocos vacíos, vacilones sin sutilezas.
Sois lo que no necesita esta Tierra.
No sois ignorantes, muchos no tuvieron la oportunidad,
no aprendieron ni a leer, ni a escribir ni a gritar.
Vosotros sois estúpidos que os dieron a elegir,
y preferisteis morir,
vivir en muerte,
que haceros un camino, vivir,
ser consecuentes.
Este se lo dedico a todos los tíos que van al gimnasio a diario y nunca en su vida han abierto un libro.
A todas esas tías que se ponen las tetas en el cuello y camisetas ceñidas. En general, a toda esa gente que cree vivir la vida, cuando aún no a aprendido ni a sentirla.
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