¿Quién sabe el camino que recorreré hoy?
¿Quién sabe si lo que ayer fui mañana soy?
¿Quién sabe si de verdad recibo lo que doy?
El presente es tan instantáneo,
que nada separa el futuro del pasado.
Existen pegados. Olvidados, exiliados,
recordados, añorados, esperados.
Todos recordamos lo que ayer pasó,
pero nadie se acuerda del mañana,
cuando realmente somos nosotros
quienes le damos continuación.
Que si las cartas no son las adecuadas,
no culpes a la baraja, aprende a jugarlas.
Si crees en ellas, ellas crearán tu fama.
Si desconfías
dará igual gloria o ruina.
Recordando el ayer y pensando el mañana,
el tiempo se pierde, avanza.
No muere pero se queda a nuestra espalda.
No sabe nada, y aún así siempre gana.
Por eso disfruta de donde vienes,
disfruta a donde vas,
disfruta de lo que eres,
y sobretodo, de donde estás.
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