domingo, 6 de octubre de 2013

R.

Y yo sé ser duro como una roca
pero como una granada
mi paciencia se demora.

Soy ese momento, ¿recuerdas?
Era insignificante,
pero mira como te atormenta.
Soy la música cruzando fronteras,
desacreditando banderas,
rompiendo esquemas.
Esa cuerda, que aún atada,
su grito es melodía bella.

Y yo sé ser moldeable como el agua,
esa calma, que de repente,
todo lo arrasa.

Soy la tecnología hecha frontera,
esos zapatos, ese móvil,
hecho con sangre de pobreza.
Soy la bala en la guerra,
el hueco que deja
en almas muertas.
Soy el procesador en tu ordenador,
que ralentiza tu cabeza.

Soy como la tierra que siembras,
que si la tratas mal,
tiembla.

Soy ese reloj que tanto miras,
que cada segundo que me observas,
pierdes vida.
La corriente traicionera,
que cuando abres la ventana,
te cierra la puerta.
Soy tu comida caducada,
la batalla,
esa que habita entre pecho y espalda.
La espada,
que amenaza tu alma.

Soy la normativa de los principios de la vida.
Esos que muchos ignoran por salir de fiesta to'los días.
Esos que no tienen dos dedos de frente.
Esos que solo enseñan los dientes para cepillarse
o pelearse con el igual de enfrente.

Y es que no sé
cómo hay quién,
que vive sabiendo,
que si no viviría
su entorno seguiría siendo.

Y es que no sé cómo hay seres tan cobardes
que demuestran su valentía haciendo estupideces lamentables.
Que muere gente, defendiendo sus derechos,
por pelotas de goma,
y que otros, completamente ciegos,
solo evitan no llegar al coma.

Que donde he dicho "soy", digo "somos".
Que todos saben aparentar,
pero no todos saben ser.
Que muchos son personas y otros
no evolucionan, solo se cambian
son simplemente cromos,
son diferentes, dependiendo la temporada.

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