Mentes sin muebles,
bohemios inteligentes,
mendigos con don de gentes,
raciocinios perdidos,
escondidos, huidizos.
Mentes decentes,
piezas aisladas del sistema,
ovejas negras,
cabras locas del rebaño,
baños de ideas inesperados.
Cuerdas que atan, matan y aman,
que liberan la calma del alma
que encierran para siempre en su esencia,
sin ciencia cierta,
consiguen de la nada grandes proezas.
Mentes como fieras,
puzzles sin piezas,
mentes en desorden que equilibran la balanza,
que cuidan y suicidan las balas.
Armas y alas encerradas,
dispuestas a ser usadas.
Lagos, marcas registradas,
a veces originales,
otras copias baratas.
Trucos de magia.
Mentes nobles y pobres,
con un ojo abierto y el otro soñando.
Mentes de mente.
Mentes dementes.
Con un oscuro futuro preocupando su presente.
Libres en arte,
libros por partes.
Tormentos de nieve en pleno verano.
En invierno son Sol ardiente,
como el vodka, a 40º.
Algo inesperado.
Mentes sin espacio ni tiempo,
observan épocas estáticas en movimiento.
Mentes cultas y ocultas.
Mentes misteriosas, deseosas y morbosas.
Mentes en ajos y hojas,
alegres y llorosas.
Mentes en verso y en prosa,
en tinta o en roca.
Mentes efímeras buscando lo eterno,
desenvolviendo la duda desde sus adentros.
Mentes bellas crean belleza.
Mentes distintas, indomables bestias.
Mentes distantes aguardan instantes.
Mentes sencillas dan guerras interesantes.
Mentes caóticas son la salida,
salida a la vida.
Para mentes perdidas.
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