domingo, 10 de enero de 2016

Esencia.

Yo... Yo no soy nada,
y por tanto lo soy todo.
Soy un cúmulo de situaciones,
un torrente se sensaciones,
una corriente de emociones.

Mi definición es indefinible,
y por tanto otra contradicción más de mí mismo.
Yo era superficie,
y tropecé con mi abismo,
conocí el fondo intangible,
llegue a la esencia,
no a la materia.

Y curiosamente,
en el punto más oscuro de mi tiempo,
es donde mejor observaba,
donde mis sentidos se potenciaban.
Los olores, sonidos, colores, texturas,
se fusionaban, sinestesia.
Donde llegué perdido,
donde me encontré.

La línea divisoria de mi persona,
inexistente.
Un mero invento de la sociedad o de mi subconsciente.
Nunca lo sabré.
Demasiado condicionamiento que impide ser,
al 100%.

Justo en el punto en el que te pierdes con el mundo,
me encontré conmigo.
Perderse es algo muy relativo.
Justo la esencia en la que buscaba definirme,
no tiene palabras, porque es adaptable.
Y ella no me pertenece, yo soy ella.
Algo sin forma, sólo tiempo,
que se adapta a la materia,
no al segundero.

Que viva aquella derrota que me hundió en la gloria.
Hoy soy caminante de las sombras,
donde todo se vive mejor,
donde no hay luz que ciegue.

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