martes, 19 de enero de 2016

Musas eternas.

Cada poema que escribo
es una emoción que se vuelve inmortal en su tiempo,
y que cuando la recuerdo, la siento.

Y siento tanto como lamenté.
Lamenté tanto como lo que no llegó a ser.
Porque ya ni soy, ni eres, ni somos.
Porque cambiamos, cambiaste, cambié...
Pero seguimos unidos,
porque nos separa el espacio,
pero el tiempo nos une.

Porque hay poemas que te escribí que son las cenizas de un fuego,
y que al leerlos, renace el Fénix como nuevo.
Porque ya te dije que todo cambia,
pero esa emoción del pasado,
será eterna en su momento,
Porque el pasado es eterno,
y éste en el recuerdo es el camino que hoy llevo.

Ya no es, pero fue.
Soy porque sentí.
Soy por mí.
Gracias a ti.

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