martes, 2 de abril de 2013

Explosión.

Quiero cortar las cuerdas a este demonio,
siempre está mirando desde el fondo,
en mi alma, en lo más hondo.
Estoy harto de tenerlo atado,
y que por ello me arranquen la piel a bocados.

Quiero dejar de mirar y actuar,
quiero empezar a amenazar,
ser el malo a quien no se atreven a tocar.

Gano confianza, no respeto,
en una época de miedo,
nadie teme que yo esté en medio.
Soy el pedrusco en la montaña,
al que le patean o le parten la cara.
El que traga,
el que llena el saco de experiencias de las malas.

Soy el que quiere relajarse
y todo el mundo va a agobiarle.
El que no hace daño
porque su conciencia
se lo recordará durante años.

Soy al que consideran cursi por escribir,
y es que si no escribo,
no os dejaré vivir.
Que escriba poesía no significa que sea ñoño,
puedo llamaros hijo de puta de igual modo,
solo que suena más sonoro.
Dad gracias a que os mato en un papel,
pues en la vida real,
vosotros seríais una  piedra
y mi boli un cincel.

Puedo convertirme en el malo de las películas,
pero solo cuando nadie escucha mis súplicas.
No soy perfecto,
pero controlo mis defectos,
pero hay quien pide a gritos
que le entierre en el huerto.

Estoy harto de aguantarme,
de reprimir mi ira,
de ser el bueno en la vida,
y que unos incomprendidos vengan a joderme la mía.
Estoy harto de aquellos que se ríen de mi cara,
cuando tengo suficiente mierda para ahogarles en sus lágrimas.

Creerme,
el día que consiga un poco de iniciativa,
comenzará el fin de vuestros días,
vuestra vida.
Tendréis en contra a quien conoce vuestros secretos,
a quien nunca dijo nada,
y ahora tiene munición pesada.
A quien nunca temisteis,
porque su valor no era nada.
A quien entre navaja y bala,
encontró el punto débil en vuestro alma.
Aquél que con la iniciativa,
liberó a un demonio sediento de sangre y venganza.
Una bestia sorda ante las palabras.


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