Cuan rápido pasa el tiempo,
la vida es un momento,
un algo que se lleva el viento.
Ayer estábamos riendo,
y hoy llorando por verte de nuevo.
Cómo un árbol
creciste, brotaste,
y una semilla dejaste,
junto a un mal trago
que mataría al más experimentado.
Cuan rápido muere un cuerpo,
y cuanto sobrevive su sentimiento.
Tras el último aliento
sigo pensando el momento
en que llegó el sentimiento.
Como un ave volaste,
viéndolo todo con contraste,
siendo constante,
artista de sonrisas,
esas eran tus obras de arte.
Cuan rápido llegó tu hora,
eras el acantilado
contra el que chocaban las olas.
Y ahora,
por ello jamás serás olvidado.
Como buen loco,
vivías a tu modo.
Y ahora estos lloros
brotan por mis poros
por añorar aquellos momentos de oro.
Cuan rápido pasa la vida.
Un día ibas y otro venías.
Un día empieza
y otro termina.
Así no hay quien viva.
Como un poema,
plasmo tu recuerdo entre estas letras.
Aunque de poco serviría,
pues estas líneas,
no son más que palabras vacías
que algún día, tristemente,
rellenaré con melancolía.
Como lluvia seca
que no alegra.
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