Las horas pasan aquí,
pasan de ti,
pasan de mí.
Las olas vienen y van,
no se paran.
Golpean con fuerza
y luego descansan.
No observamos ni el tiempo ni el espacio,
nos limitamos a un mero intento de conquistarlo.
Pisamos la arena,
dejamos huella.
Pensamos que hicimos mella,
pero las olas lo arreglan.
Tenemos fuerza y repercusión,
pero no la suficiente,
no para perdurar eternamente.
Cada vez hay más gente,
pero menos personas,
tenlo presente.
Nos creemos el tronco de nuestro entorno,
pero somos sus hojas.
Cuando el viento sopla,
llega nuestra hora.
Queremos ser fuertes, poderosos,
pero solo lo somos ante nuestros ojos.
Estamos solos,
somos trozos rotos,
que nos juntamos por un período corto.
Somos nada y somos todo.
Somos cuerdos y somos locos.
Somos listos y somos tontos.
Somos sonoros y somos sordos.
Somos alegrías y somos lloros.
Somos música, somos canción,
somos el son de nuestra diversión.
Somos muertos y estamos vivos,
hacemos del mundo algo divertido.
Somos agua y somos fuego,
los que hacen lo que sea por ganar el juego.
Somos una raza perdida en la nada.
Somos polvo de estrellas.
Somos polvo y tierra.
Somos la vida de ellas.
Somos humanos,
los únicos que temen más su propio llanto
que el miedo a dominarnos.
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