martes, 28 de mayo de 2013

Efímero es ello, como un rayo en su aparición.

Y algo tan precioso,
duró tan poco como un rayo
atravesando el ozono.
Brilló y gritó alto,
para acabar en el suelo
agonizando.

Segundos de gloria,
para una eterna derrota.

Llegó a ningún lugar,
pues su rumbo no estaba marcado.
Su sol, su Luna,
lo habían abandonado.
fue triste ese sentimiento,
fuerte y fugaz,
pero tan ligero que se lo llevo el viento,
antes que el tiempo.

Fue un eterno disfraz de felicidad,
cautivo en unos segundos de fidelidad,
para pronto acabar su vida,
sin ganas de volverla a comenzar.

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