miércoles, 29 de mayo de 2013

Es cuestión de tiempo.

Y es el paso del tiempo el que envuelve la vida en muerte,
el que convierte el amor en perdición,
y lo acaba usando como una inalcanzable obsesión.

Y que pese al peso del paso del tiempo
hay gente que sigue creciendo,
riendo, abrazando y viviendo.

Que cuanto más rápido crezcas más rápido mueres,
menos vives junto a quien quieres,
menos haces con lo que tienes.

Es el tiempo quien cambia nuestros sueños por lamentos,
quien hace de nuestro cielo un infierno,
quien convierte al odio en un paseo eterno.

Es el tiempo el culpable de nuestros miedos,
de que no afrontemos, de que esquivemos,
es él el culpable de las carencias que tenemos.

Pero también es el tiempo quien nos regala momentos,
sonriendo, disfrutando de unos abrazos o unos "te quiero"s
es él quien nos muestra los sentimientos.

Es el tiempo quien nos da la vida, 
pues también nos la quita, 
y eso es lo que nos anima a vivirla.

Es el tiempo culpable de todo, 
de lo que hacemos y de lo que no,
de lo que eres y de lo que soy.

Es el tiempo culpable de nuestras heridas cerradas
y de las aún abiertas, 
y de toda la sangre aún no derramada.

Es el tiempo culpable de todos los cambios,
de todos los obstáculos en cada tramo,
de todo lo fallido y lo logrado.

Podemos culpar al tiempo de como nos trata,
de cuantas maneras nos ata,
pero entonces dale gracias porque no te mata.

Es el tiempo quien nos ofrece oportunidades,
quien nos da y nos quita seguridades,
quien nos arroja dudas existenciales.

Es el tiempo quien te da las respuestas,
quien te da lo que deseas,
quien te da cuanto de lo que te quejas.

Todos crecemos, y el tiempo que se nos fue dado
se nos es arrebatado,
por tanto antes de perderlo, hay que aprovecharlo.

Pues que ahora estés vivo,
y mañana seas polvo en el viento
es cuestión de tiempo.


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