viernes, 10 de mayo de 2013

Quejas.

Siempre nos estamos quejando,
ignoramos a quien nos quiere
por el odio de quien nos hiere.
Nos quedamos sentados.

Va llegando el momento de abrir los ojos,
de arreglar los rotos,
de recoger nuestros trozos,
de pasar de nada a todo.

Hay momentos que uno se siente perdido,
pese a todas las indicaciones del camino,
siente que no hay ninguna para su destino,
que solo hay abismo.

Hay días que uno se sienten sin ganas,
y esos días hay que levantarse de la cama,
e ir a buscarlas.

Si en vez de quejarnos,
buscamos la solución,
la incógnita de la preocupación,
nos habremos superado.

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