lunes, 18 de noviembre de 2013

Pasan los años...

Pasan los años
y los daños fracturan. 
Pasan factura,
actúan como sucedáneos.
Pero no suceden de inmediato.
Pasan los ratos, 
se olvidan los legados.
Y cegados por el pánico,
son los recuerdos olvidados.
Que se deja al azar y a los dados,
todo lo que se nos ha dado, regalado,
o todo lo que con esfuerzo hemos logrado.
Que todo cuanto deseamos,
lo dejamos de lado,
lo aparcamos. 
Nos importa el pasado, 
y engañamos con el presente. 
Miramos a nuestro ombligo,
y descuidamos con quien caminamos.
Gusta más perderse que encontrarse,
y yo no sé muy bien porqué,
pero me encanta encantarte,
adoro adorarte.
Y se deja de buscar piezas,
se llenan los huecos con fiestas,
y todo lo que hay en estas. 
Luego se acaba la vida,
y ahí estas, en tu camilla, 
sin amigos, sin familia.
Llega el cura y te confías,
le confiesas todos tus pecados,
pero no que has vivido.
Y los años pasan, 
y pesamos en el olvido.

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