martes, 25 de febrero de 2014

Un día feliz.

Vive cada momento como si fuera el último.
Aprovecha cada bajada para coger impulso.
No exijas a la suerte lo que por derecho es tuyo.
¿Ves esto? Es mi puño.
Soy el disturbio en suburbios.
Soy el cobarde valiente
que rehuye si la situación lo requiere.
Soy la máquina del tiempo abstracto,
me extrapolo al sentir tu tacto.
Como para los gatos,
para mí la vida sólo es un rato.
Soy bestia,
y a la música bella.
Soy bala,
muerte y sonata.
Soneto de cuerda rota,
partitura sin notas.
Cinco barrotes sin esclavas.
Explosión de arte menor.
Arte mayor en las vocales de un tenor.
Soy poeta discreto,
discrepo de credos.
Confio en mentes y dedos,
en la voluntad de llegar,
y no de ser primero.
Adoro el dolor,
pues me hace sentir,
recordar que la vida es un instante,
un instante feliz.
Que hoy estoy aquí,
mañana allí.
Hoy es por mí,
y mañana estoy en ti.
Que donde me hundo buceo.
Y disfruto del fondo,
pues es el momento.
No me preocupa el tiempo,
ni la meta.
Me preocupa recordar todo cuanto vea,
todo lo que sienta.
Quiero ser un capricho,
de mí mismo.
Quiero estar activo,
dormir si lo necesito.
Dejar de avanzar y darme un respiro.
Que el tiempo que me doy,
no me lo quito.
¡Kamikaze! Me gritan,
susurran suicidio.
Suicidas ellos,
que olvidaron sus principios
Y su única realidad
se mantiene en refranes y dichos.

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