En el exterior no muestro nada
pero todo cambia aquí dentro.
Soy y actúo por lo que siento.
En mi mundo no hay flor marchitada,
pues la lluvia son mis dudas,
pero alimenta la flor de la esperanza,
que sus pétalos hacia arriba alza,
que me espera, que no avanza,
no hasta que mis dudas se disipen,
ella ahí sigue.
Muchos creen conocerme y no.
Han conocido al bueno,
pero si me enfadan salgo yo,
también tengo mis demonio
y si no los muestro, es porque no le controlo.
Pero le conozco
y por eso ahora entreno,
pues lo que quiero
no es matarlo
sino entrenarlo.
Mira os contaré un secreto,
mi mundo es un desierto,
frío como el infierno
e incómodo como el cielo.
Hay cuatro soles
pero la oscuridad reina en los alrededores.
No hay nubes pero llueve,
todo está inmóvil pero se mueve.
Por eso quien dice conocerme
me desconoce
y quien no me entiendes
conoce el demonio que en mi interior se esconde.
Es un demonio bueno,
aunque está atado con cadenas
no se rinde y persigue su sueño,
dejar de ser un alma en pena,
pero sus métodos no son los mismos que los de su dueño.
En mi mundo la lluvia es duda y esperanza.
El sol, la perturbadora calma.
La tormenta, la luz oscura de la lucha,
porque en el fondo la tristeza es mucha.
Y siempre albergaré una duda,
la de que si no suelto a la bestia
por mi control sobre ella,
¿Qué pasará si pierdo el control y queda suelta?
Busco preguntas a mis respuestas.
Busco oscuridad para mi luz.
Busco odio para mi amor.
Busco esquinas a mis rectas.
Y Ansío la victoria entre tantas derrotas.
Quiero el fallo tras tanto acierto.
Quiero ver como los ciegos,
con los sentimientos.
Quiero gritar respetando el mayor de los silencios.
Quiero volar alto sin separarme del suelo.
Quiero ser el culpable mas inocente que haya habido nunca.
Quiero ser el mas sincero mentiroso en el arte de las excusas.
Pero sobre todo,
lo que quiero,
a alguien que vea el demonio, mi mundo interno
y una vez dentro
me diga: Lo siento mucho, pero me quedo.
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