sábado, 29 de septiembre de 2012

Loco, cuerdo y no me arrepiento.

Vivimos en un mundo de locos,
te insultan por ser distinto,
y por eso mismo,
muchos son felices por no ser como los otros.
Rarezas de la vida,
rarezas de su laberinto.

Para mí esto es un juego,
unos dados no van a decidir si gano o pierdo,
eso es decisión mía,
es mi vida.

¿Me veis como una marioneta a la que manipular?
Lo siento, mi mente es libre para volar,
y mi cuerpo la sigue a cualquier lugar.

Nadie es quien para cortarte las alas.
Nadie es quien para decirte nada
cuando te paras.
Eres libre de saltar, de correr,
de volar y de llegar,
aunque no sepas ni a donde ni por qué.

Hay dos formas de pensar:
La que te ayuda a ti,
y la que ayuda a los demás.
Y tu mente y la sociedad,
muchas veces luchan por a cual de las dos has de optar.

Hay tanto por lo que vivir en este mundo,
y tanto por lo que morir a cada segundo
que a veces me pregunto:
¿Por qué no chillo? ¿Por qué me hago el mudo?
Pero luego me fijo,
si que chillo,
pero en silencio,
cuando escribo,
en mi mundo
y a mi estilo.

No se puede estar siempre en la cima,
nadie es fuerte toda una vida.
Quien no ha estado abajo,
no sabe que es superarse,
no sabe que es luchar por algo.
Cada uno vive a su manera,
y la va perfeccionando con el tiempo.
Así es como se va creciendo,
así es como no se echa todo por tierra.

Muchas veces no ves la luz
y piensas que reina la oscuridad,
cambia tu forma de pensar,
si  no la ves
igual es
porque la luz eres tú.

Yo creo
que la diferencia entre la sociedad y el infierno,
es que en uno están los muertos,
y en el otro a los que aún les queda un poco más de tiempo.

A mí aún me queda,
y no se lo doy a cualquiera,
tampoco al que me lo pide.
Se lo doy a quien me lo ofrece,
al que lo aproveche,
al que se lo merece.

No digáis que soy majo,
muchos no me conocéis,
otros solo habéis visto una de mis dos manos.
Tengo ángeles y demonios
y los llevo sobre mis hombros,
pero son una carga ligera,
siempre y cuando alguien no me hiera.

Soy raro,
soy extraños,
soy distinto,
no soy como ninguno de tus amigos.
No todos pueden contar conmigo.

Buscas en lo que me distingue
mis puntos débiles,
mis debilidades,
pensando en derrotarme,
para chulearte después de tus habilidades.
Sé que me ves como una amenaza,
por eso no te enseño mi espada.
y ayudo como pueda a los que atacas,
Porque aún tengo una esperanza,
y es que nadie caerá hasta que yo caiga.
Y no habrá paz
hasta que esta sociedad
admita que los que no son igual,
no son raros,
solo son gente que no pudo cambiar,
gente que no se dejó dominar.
Gente que demostró
que siendo unos pocos también se puede ganar,
y destrozó
un mundo de locos,
porque unos pocos locos cuerdos,
demostraron al mundo entero,
que no se rindieron hasta alcanzar sus retos

Hola, soy uno de ellos,
te enseño mi mano,
te enseño mi tiempo.
Pero si quieres usarlos,
primero conoce lo que tengo dentro.
Soy un loco,
soy un cuerdo,
soy yo, y no me arrepiento.

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