viernes, 21 de septiembre de 2012

Sombras.

Se acabó el día,
se acabó el sol,
llegan las sombras,
tu mayor temor.

La sombra del fuego,
una sombra que no quema
pero para ella es un juego
no se puede quemar.
Ve como todo lo reduce a cenizas
no se preocupa,
pues ella seguirá viva
mientras la llama no se extinga.

Se esconden de la luz,
ella es su mayor miedo,
su único entierro,
su cruz.
En ellas están los mayores monstruos,
los que no ves a la luz del día,
los otros.
Juegan con ventaja,
se creen que el miedo nos retrasa,
pero solo nos esfuerza,
a echarle valor y atacar con nuestras fuerzas.

Sombras del pasado,
que te tienen atado,
te hacen ser su esclavo,
por temor al fracaso,
pero al tenerte atado,
ya has fracasado.
Eres la sombra de tu sombra
no hay nada peor
que ser un mal actor.
Fingiendo ser fuerte
cuando sabes que no puedes.
Fingiendo toro,
cuando te envisten todos.
Fingiendo una larga sonrisa
cuando sabes que es efímera.

La sombra siempre está por debajo,
necesita de un obstáculo,
y de una luz, un buen ángulo.
Sin ellos, queda atrapada en el espacio.
Pegada a algo como el fango.

Pero ten en cuenta que la sombra no es valiente,
existirá si existe un obstáculo,
si lo esquivas, permanece.
pero que no te deje mudo,
destrúyelo,
y ella desaparece,
así funciona su mundo.

El secreto de evitar las sombras,
es tener luz propia.
Que ellas no te ahogan,
solo te aprietan.
Y cuando llegue la hora,
tú tendrás la soga,
y estarán atadas,
escuchando tus azañas,
el como lograste superarlas.

Pero primero ten claro,
para contar hay que hacer,
para hacer, escuchar,
para escuchar callar,
y para callar,
aprender.

Hasta que no conozcas las tinieblas,
tu corazón no sabrá brillar.
Hasta que no conozcas la derrota,
no sabrás que es la victoria.
Hasta que no te caigas,
no sabrás que es la fuerza.
Hasta que no caigas en el olvido,
no sabrás el verdadero precio de un amigo.
Pero hasta que no mires a la sombra,
no sabrás su forma
y por tanto no sabrás afrontarla.
y si ella te puede,
no eres nada.
Solo un cuerpo mas
que se dejo llevar.
Sin luchar,
sin esperanzas,
dejó que la vida se lo llevara a rastras.

Conoce las tinieblas,
métete en su mundo,
y conocerás la técnica
para dominarlas en el tuyo.

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