Soy la última palabra del mudo,
el amor a primera vista del ciego,
el último número,
las ventajas del ego.
Soy el calor del polo,
y el frío del sol.
El eslabón perdido entre el hombre y el mono,
y en tu conciencia soy voz.
Soy la Fe en Dios,
el amor por tus enemigos,
las cadenas del libre oprimido,
el último adiós.
Soy guerrero armado que lucha por la paz.
Soy ladrón disfrazado de político,
el cuerpo que puede, con mente incapaz
el que espera que el mundo cambie sin moverse del sitio.
Soy la última carta,
tu único as.
Soy esa oportunidad,
que jamás llegará
Soy la bala que no te dio otra oportunidad,
porque el que disparo no se lo quiso pensar.
Soy aquel que salta a la piscina
cuando aún está vacía.
Soy tu ángel rojo,
el causante de la muerte en el globo.
Soy el veneno de la serpiente
que te deja inerte.
Soy el descanso eterno de tu corazón,
y la razón
porque latió,
el amor.
Soy blanco, soy negro, soy gris,
el que te hace desconfiar hasta de ti.
Soy el calor del invierno,
la mierda del viento.
Soy las tecnologías avanzadas
que te hacen creer que maduras,
y solo te quitaron la infancia.
Soy esa vida tan dura.
Soy la luz de la noche,
la sombra del día,
la belleza del caballo a trote,
el cantar de un ruiseñor y su melodía.
Soy la mansión del pobre,
el rico y sus huesos.
Soy furia para el que me toque.
Soy la planta en casa sin tiesto.
Soy el amante del marido,
el dolor auto-infligido.
Soy las heridas del herido,
el mundo no conocido.
Soy el imposible,
los retos que no hiciste,
con los que no te atreviste,
con los que te rendiste.
Soy las oportunidades perdidas
por culpa del día a día,
costumbres, rutina,
cosas seguras de las que te fías.
Soy el vacío de tu corazón,
porque en su momento no fuiste valiente
y con razón
ahora te arrepientes.
Soy los besos que no diste,
las promesas que no cumpliste.
Soy la navaja
que te ayuda en tus puñaladas.
Soy la pelea callejera,
que te mira desde la otra acera.
Te quiero llevar al otro barrio,
ven, dame tu mano.
Soy odio, rencor, venganza,
las metas olvidadas,
los demonios que te hablan.
Soy lo que por frustración no alcanzas.
Soy el mal, la rendición,
tu angustia,
la que se apodera de tu corazón,
la que te quita el alma y la razón.
Soy yo.
Soy el comienzo del mal día,
tu traje sucio de seda.
Soy todo lo que te queda
cuando no arriesgas.
Soy tú, tu miseria.
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