viernes, 28 de noviembre de 2014

Emociones.

Llego a donde llego por los caminos que decido andar.
Normalmente en el olvido, olvidados del azar.
Caminante no hay camino, se hace camino al caminar.
Y yo sigo hacia delante tropezando tiempo atrás. 

Son las horas decididas por las agujas de un reloj.
Es la muerte allegada por capricho de este Don.
Son agujas que hilan alegrías con decepción,
son agujas decididas a responderte que no.  

Son momentos cercanos y en ocasiones huidizos,
A veces mansión, otras cárcel y en ocasiones cobertizo.
Que aquí no hay banderas, hay patriotas, patanes quebradizos,
nacionalismos, unitarismos, privatizaciones a desquicio. 

Filosofías abatidas, borradas, extinguidas, 
como grandes escritores exiliados de la vida. 
Diferenciaciones estúpidas, científico-humanista,
cuando toda persona es ciencia y poesía.

Llego a donde llego por los caminos que decido andar.
Normalmente en el olvido, olvidados del azar.
Y es tiempo de guerra, es tiempo de paz,
y aquí todo el mundo gritando por callar. 

Y aquí el oportunismo, y aquí el postureo,
que aquí todos ateos frente al mismo credo.
Que los sentimientos no se venden ni a la gente ni al dinero.
Escribo porque siento, y siento porque quiero. 

Las emociones son nociones de un tiempo compuesto,
que hoy son el producto y mañana son el resto.
Por ellas estoy completo, y a veces descompuesto,
Por ellas escribo, y por ellas dejo esto.

Mis guadañas son historia, mi historia es el tiempo,
mi tiempo es mi vida, y mi vida son momentos.
Mis momentos son miradas, miradas que siento,
mi sentir es mi vida, y mi vida, son momentos. 



domingo, 23 de noviembre de 2014

Y aquí estoy yo.

Y aquí estoy yo, 
mandando callar al bullicio, 
sólo porque escribo, 
solo, en silencio, mí, conmigo. 

Con la grandeza de la ciudad detrás, 
con la humildad del poeta delante.
Con el orgullo de un bolígrafo, 
que sin tinta marca el papel. 
Convencido de que si no es él, 
nadie será, 
ni mañana, ni hoy, ni ayer. 

Y aquí estoy yo,
mandando callar.
Harto de vuestras palabras vacías, 
de vuestras sonrisas en fotos, 
de vuestros "te quiero" de diseño, 
minimalistas. 
Mandando callar no sonidos, 
que los disfruto, 
sino cuerpos podridos.

Os puede el tiempo, 
como a mí, como a todos. 
Pero yo marco bien mi huella,
que no se vaya ante la primera ola, 
ante el tiempo y su marea. 
Vosotros tan ligeros, tan rápidos,
tan ruidosos. 
Y aquí estoy yo, 
mandando callar al bullicio, 
al gentío,
que me harto de todos, 
y de tanto hartarme me harto de mí mismo. 

Y aquí estoy yo, 
mandando callar a gritos. 
A gritos que escribo en silencio. 
A silencios que olvidan el tiempo,
y a sus caprichos.

Porque la vida es un momento, 
pero lo vivido es eterno.

sábado, 22 de noviembre de 2014

No sé.

No sé causar buenas primeras impresiones,
y aquí sigo, presumiendo de construcciones.
No sé cuales son mis armas,
tampoco si tengo balas.
No sé lo que me ampara el karma,
no sé si es amigo o enemigo de mi alma.
No sé qué atormenta a mi calma,
pero sí que aguantaré la tormenta de mañana.

No sé si mis ideas son prematuras,
si el hoy lo arrastro desde la cuna.
No sé lo que le pido a otro cuerpo,
si mi miedo es un miedo ajeno,
o propio.

No sé si la felicidad es una utopía,
si la tristeza son las vías
por las que camina este tren sin maquinista.
No sé si la moneda está trucada,
si como la Luna, tiene dos caras:
la buena y oscura, la mala y clara.
No sé si tengo las cartas marcadas,
o un As bajo la manga.
No sé si soy un sabio villano como el Joker,
o un anti-héroe como Batman.

Sencillamente no sé,
tengo metas claras,
ideas distorsionadas.
Se acerca el invierno,
y con el frío,
florecen las bestias,
las letras se sueltan.
¡Qué griten! ¡Qué aúllen! ¡Qué vuelen las palabras!
Que yo no sé, aprendo sobre la marcha,
dolor, cicatrices, experiencia acumulada.

No es un lamento, es un gracias.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Tic-tac

El tiempo no espera por nadie,
menos por mí.
Esto, lo aprendí a base de ser impuntual,
de llegar demasiado pronto,
de llegar tarde y encontrarme solo.

Pero esto se acabó,
hoy robé las agujas al reloj,
y las planté en la vía,
que para cuatro putas estaciones que hay
perdí cientos en los andenes de la vida,
en los vaivenes de la vida,
en los vas y vienes de mi vida.

Pero hoy ya no soy un viajero más,
hoy soy el tren que decide el destino,
el lugar, dónde parar y a quién llevar, o viajar...
Lo único seguro es que viajo conmigo.

Ahora iré por los raíles,
triste es el camino, pero no está anclado,
mi mente tiene otro trazado.
Que si encuentro agua seré navío,
y en tierra firme, el lugar que ansío,
en cuerpo ajeno, un mero capricho.

Qué basta ya de controlar mi vida,
de muros, de rompeolas, de pararrayos.
Qué entren maremotos, huracanes y tormentas,
que lo único que me frene,
serán los recuerdos que pesan.
Y ni eso, que los arrastro,
pero no me detienen.

Que mis emociones son lo que me diferencian del resto,
pero mi conciencia,
no entiende de formas, ni de entes, ni de cuerpos,
sólo de supervivencia.
Que cuando se cansa de huir,
libera a la bestia.

Tic... Tac...



viernes, 7 de noviembre de 2014

N.

Tuve la arena para hacer mi castillo,
pero vino el tiempo,
que fue viento en mi objetivo.

Tenía el barro,
tenía mis manos,
pero no el tiempo para moldearlo.

Tenía virtudes y defectos,
todas y todos de mi lado.
El único problema es que estaba alejado.

martes, 4 de noviembre de 2014

La suerte del suicida.

Jugando a la ruleta Rusa,
el tiro le salió por la culata.
Fue a saltar por la ventana,
y el destino le puso alas.
Salto de cabeza al mar,
y desarrolló branquias.

Se ahorcó,
y el nudo se partió.
Se intentó cortar las venas,
y su piel se endureció.

La suerte del suicida,
cuando le amaba su vida.

Confesión.

Tengo una historia, como todo el mundo.
Mi pasado me marcó, pero no determinó mi futuro.
Los versos cortos no son menos profundos,
los largos no menos oscuros.

Avanzo con el miedo de olvidar el camino.
Camino con el miedo de olvidar avanzar.
Cada célula de mi cuerpo se alimenta de un lamento,
cada alimento de éstas, se convierte en verso.

Y esto es lo que hago desde que cogí mi primer cuaderno.
Escribir, no por sentirme menos solo,
sino por sentirme más comprendido.
Que cada vez que abro la boca me quieren cerrar el pico.

Y ya estoy harto.
Si soy yo, no os gusta,
pero si dejara de serlo,
me criticaríais por ello.

No soy el tonto que todo el mundo cree.
Ni el chico bueno que todos piensan.
Lo que pasa, es que al igual que la muerte,
mis demonios tienen demasiada paciencia.
Y yo demasiado rencor.

Esto no es ninguna amenaza,
sólo una confesión.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Caída.

Llegué a lo alto, a la cima,
contemplé con estupor mi vida.
Pero eso ya es pasado,
ahora sólo me quedan cervezas los sábados.

No soy la sombra de lo que fui,
soy lo que se esconde tras ella.
El valor, la seguridad,
desaparecieron tras abandonar aquella...

Pero de qué me voy a quejar,
no me quejo, me quedan los recuerdos,
las sensaciones grabas en la piel,
como las cicatrices de un masoca,
que al verlas, recuerda el placer.

Pero de qué me voy a quejar,
si me atreví a ser,
a ser libre, a ser yo.
Disfruté del aroma de la flor,
hasta que murió.

No se puede vivir del pasado,
ya lo sé.
Pero cuando caes
no puedes evitar ver desde dónde caíste.
Y esa es la pesadumbre que me viste.